Trasplante hepático
Indicaciones y contraindicaciones generales
Elección del momento.
E. Prados V. Cuervas-Mons
El trasplante hepático ortotópico consiste en la extirpación de un hÃgado enfermo y su sustitución, en la misma localización anatómica, por un hÃgado sano, procedente de un donante de cadáver o vivo.
Indicaciones
Desde un punto de vista teórico, el trasplante hepático es el tratamiento de elección de cualquier enfermedad hepática avanzada, aguda o crónica, benigna o maligna, no curable con otros tratamientos, y que pone en peligro la vida o induce un deterioro importante de la calidad de vida del paciente. Las enfermedades en las que se ha realizado trasplante hepático se resumen en la tabla I. La insuficiencia hepática por hepatitis crónica o cirrosis de diversa etiologÃa, la insuficiencia hepática aguda grave, algunos tumores primitivos de hÃgado, las anomalÃas hepáticas congénitas, los trastornos metabólicos cuya deficiencia reside en el hÃgado, y el fracaso del hÃgado trasplantado previamente, son las principales indicaciones de trasplante.
La frecuencia relativa por la que se realiza trasplante hepático en nuestro paÃs ha variado durante los últimos años, ya que ha aumentado la frecuencia de trasplantes realizados por cirrosis de causa vÃrica o alcohólica, que constituyen en la actualidad más del 60 % de las indicaciones de trasplante, y ha disminuido la proporción de pacientes trasplantados por tumores. La limitación en el número de donaciones, que siempre es menor que la demanda de pacientes para trasplante, es un factor condicionante a la hora de indicar el trasplante hepático, y es preciso realizar una selección muy rigurosa, para diferenciar dentro de toda esa enorme población de candidatos potenciales, aquellos pacientes en los que existen más probabilidades de curación si el trasplante se realiza.
Cada dos dÃas muere una persona por no recibir un trasplante de hÃgado. España sigue a la cabeza de donantes de órganos del mundo pero las necesidades no se cubren, principalmente en las relacionadas con los trasplantes hepáticos.
Las listas de espera de los candidatos a recibir un trasplante de hÃgado siguen aumentando en una proporción inferior a las donaciones. En estos momentos, según advirtieron ayer distintas asociaciones de pacientes hepáticos, las listas de espera acumulan a 1.800 enfermos, una cifra que duplica la existente hace tan sólo en un año. Este hecho lleva en España a que cada dos dÃas muera una persona que aguarda un órgano adecuado, lo que supone que más del diez por ciento de los pacientes acaban falleciendo sin haber recibido el trasplante.
El tiempo medio de permanencia en lista de espera oscila, según las Comunidades, entre tres y nueve meses, aunque hay centros donde la demora puede llegar hasta los 18 meses, como ocurre en el ClÃnico y Bellvitge de Barcelona, según las asociaciones. Esta diferencia en las listas de espera ha llevado a las asociaciones de pacientes a demandar la igualdad de oportunidades entre los pacientes de un hospital y otro, puesto que cada centro sanitario recibe un número determinado de órganos. «En concreto, en AndalucÃa hay menos capacidad de trasplante que en el norte», aseguró Eva Pérez, presidenta de la Asociación de Trasplantados Hepáticos de Sevilla en el transcurso de la presentación del primer Congreso Nacional de Trasplantes Hepáticos que se celebró el 21 de noviembre en Barcelona.
A falta de órganos adecuados para acometer los trasplantes de hÃgado, los segundos más demandados por debajo de los de riñón y por encima de los de corazón, la comunidad médica está respondiendo con los trasplantes de órganos de donante vivo. Durante el pasado año se beneficiaron 41 personas mientras que este año ya han sido 20, a través de una intervención que ha logrado fijar su tasa de supervivencia en cifras cercanas al 80 por ciento, pese a que este tipo de operación sólo suponga el 10 por ciento de todos los trasplantes hepáticos realizados en España. Sin embargo, el trasplante de donante vivo se irá generalizando paulatinamente en los casos de insuficiencia hepática. El hÃgado es un órgano que puede regenerarse siempre que se dé una perfecta compatibilidad inmunológica entre donante y receptor.
España es el primer paÃs del mundo en tasa de donación de órganos del mundo, con 34 donaciones por cada millón de habitantes, frente a las 22 que se registran en el segundo paÃs de la lista, Estados Unidos. Este hecho supuso, sólo el pasado año, que 1.409 personas donaran sus órganos con una media de dos por cada una de ellas. AsÃ, se pudieron realizar 2.032 trasplantes renales, 1.033 hepáticos, 310 cardÃacos y 161 pulmonares.
La coordinadora de la Organización Nacional de Trasplantes, Blanca Miranda, aseguró ayer en una conferencia en la Universidad Europea de Madrid que desde 1984 se han realizado en España 10.554 intervenciones, lo que supone que en nuestro paÃs se llevan a cabo el 11 por ciento de todos los trasplantes hepáticos del mundo pese a tener sólo el 0,7 por ciento de la población mundial. Para Blanca Miranda, como para los pacientes, la esperanza está también en los trasplantes de órgano de donante vivo y especialmente en la aplicación de la técnica «split» en hepáticos. El problema para llevar a la práctica estos trasplantes, mantiene la coordinadora de la Organización Nacional, estriba en una sola consideración: «En que no se propone; tenemos que informar y concienciar más».
Si quieres ser donante de órganos ponte en contacto con la Organización Nacional de Trasplantes, existen varias formas posibles de hacerse donante:
Recibirás la tarjeta de donante y toda la información que precises, aparte deberÃas informar a tus familiares sobre tu voluntad de donar los órganos, puesto que los equipos médicos no realizan una extracción de órganos de un cadáver si no tienen una firma de un familiar, practica generalizada de todos los equipos médicos de Europa- según el Dr. Antonio López Navidad (Unitat de Coordinació de Trasplantaments del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau-Barcelona).
España es el paÃs del mundo que más trasplantes de hÃgado realiza de todo el mundo, por porcentaje de habitantes el 24,69 por mil habitantes, de tras nuestro viene Bélgica, Austria, Portugal y los EE.UU. datos del año 2002.(Ver tabla siguiente). El primer trasplante hepático en España de realizó en el Hospital de Bellvitge, (Barcelona) en Abril de 1984, el primer trasplante de hÃgado a un paciente seropositivo de realizo el 4 de enero del 2002 en el mismo Hospital.
Causas del trasplante hepático.
HepatopatÃa crónica avanzada
Enfermedades congénitas
Enfermedades vasculares hepáticas
Fracaso de un injerto previo
En todo paciente en el que se considera la posibilidad de trasplante hepático se deben tener en cuenta los siguientes hechos:
(a) que ha llegado el momento adecuado en la historia natural de la enfermedad para indicar el trasplante, es decir, que la esperanza de vida es mayor con el trasplante que sin él. Además, con los actuales buenos resultados del trasplante también hay que pensar en el trasplante cuando la calidad de vida que tiene el paciente es muy mala y ésta puede mejorar con el trasplante,
(b) que los sÃntomas que presenta el paciente se deben exclusivamente a la enfermedad por la que se indica el trasplante, y mejorarán tras la cirugÃa,
(c) que no existen otros tratamientos curativos diferentes al trasplante,
(d) que el trasplante hepático puede curar la enfermedad, o prolongar de una manera clara la supervivencia,
(e) que el paciente desea trasplantarse, y
(f) que no existen contraindicaciones.
Contraindicaciones
Las contraindicaciones absolutas son aquellas circunstancias que hacen el trasplante técnicamente imposible o que disminuyen de modo importante, y en un plazo corto de tiempo, la supervivencia del paciente después del trasplante.
El trasplante hepático en el cáncer de hÃgado debe reservarse para los pacientes con bajo riesgo de recidiva tumoral postrasplante. La existencia de tumor maligno, fuera del hÃgado es una contraindicación absoluta y permanente, porque con el tratamiento inmunosupresor postrasplante se produce un crecimiento muy rápido de las metástasis.
En los pacientes con antecedentes de enfermedad maligna de origen no hepático, se recomienda dejar un periodo de dos años desde el momento teórico de la curación del tumor hasta la realización del trasplante, y más de dos años en caso de que el tumor previo sea un carcinoma de colon, carcinoma de mama o melanoma, ya que la experiencia con el trasplante renal, muestra que la recidiva tumoral a partir de estos márgenes de tiempo es infrecuente.
Los pacientes con enfermedad cardiaca, pulmonar, vascular, neurológica o renal grave, no toleran la cirugÃa del trasplante ni tienen muchas posibilidades de sobrevivir durante el postoperatorio inmediato, a no ser que se realice un trasplante combinado de hÃgado-corazón, de hÃgado-corazón- pulmón o de hÃgado-riñón, respectivamente. El trasplante combinado de hÃgado y riñón debe reservarse casi exclusivamente para pacientes jóvenes con hÃgado no cirrótico, como es el caso de las anomalÃas congénitas, la enfermedad poliquÃstica o la hiperoxaluria primaria. En estos casos la supervivencia tras el trasplante combinado de hÃgado y riñón es similar a la conseguida con el trasplante hepático aislado. Cuando el receptor tiene un hÃgado cirrótico la mortalidad del trasplante combinado de hÃgado y de riñón es mayor que la del trasplante hepático aislado. El sÃndrome hepatorrenal (tipo I o tipo II) no es una contraindicación para el trasplante hepático, ya que revierte tras él, aunque se asocia a menor supervivencia postrasplante.
Las dilataciones vasculares intrapulmonares, causantes del sÃndrome hepatopulmonar, existen en el 10%-13% de los pacientes con enfermedad hepática grave. Cursan con hipoxemia, y su existencia puede prolongar el tiempo de ventilación mecánica durante el postoperatorio inmediato del trasplante hepático. Si la presión parcial de oxÃgeno es menor de 50 mmHg la mortalidad postrasplante es tan alta que se considera contraindicación al trasplante en muchos centros. Por el contrario, si la presión parcial de oxÃgeno es mayor de 50 mmHg no existe contraindicación al trasplante, ya queen esta situación, las dilataciones vasculares intrapulmonares suelen revertir tras el trasplante. La hipertensión pulmonar grave (definida por una presión arterial pulmonar media superior a 35 mmHg) secundaria a la cirrosis, con o sin insuficiencia cardÃaca, sà es una contraindicación, ya que no suele ser reversible tras el trasplante.
La infección activa fuera del árbol hepatobiliar es una contraindicación absoluta de trasplante, porque es muy difÃcil su control debido a la inmunosupresión postoperatoria. Una vez que este problema se resuelve, el paciente puede ser aceptado para trasplante. En caso de existir una peritonitis bacteriana espontánea el tratamiento antibiótico durante dos dÃas puede ser suficiente para esterilizar el lÃquido ascÃtico.
La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se consideró a principios de los años noventa una contraindicación en la mayorÃa de los grupos, ya que muchos pacientes fallecÃan por el sÃndrome de inmunodeficiencia adquirida (Sida) durante el primer año del trasplante. A si mismo, la gravedad de la recurrencia del virus C en el injerto se potenciaba por el VIH. Sin embargo, en los últimos años se ha en lentecido la progresión de enfermedades como la hepatitis C en los enfermos no trasplantados con infección VIH, siempre que se consiga un buen control virológico con los nuevos fármacos antirretrovirales. "En el pasado en algunos centros se realizaban trasplantes hepáticos en los pacientes con hepatopatÃa grave e infección VIH sin criterios de Sida, siempre que la etiologÃa de la enfermedad hepática no sea el virus C, no se detecte carga viral del VIH, el recuento de linfocitos CD4 circulantes no sea menor de 350 células/mm3, y estén bajo tratamiento con tres antirretrovirales".
Desde 1997 se vienen realizando trasplantes de hÃgado a pacientes con VIH + por causa de hepatitis crónica C (VHC) en los EE.UU, demostrando unas tasas de supervivencia similares a las personas VIH negativas.
La supervivencia al año del trasplante esta en el 90%; a los dos años, en el 74%, y a los tres, en el 67,5%.
En la actualidad se vienen realizando trasplantes hepáticos a personas VIH+ con etiologÃa de hepatitis crónica C (VHC) en diversos hospitales españoles.
El primer trasplante hepático a un paciente seropositivo fue realizado el 4 de enero del 2002, fue posible por el cambio de los criterios de inclusión de pacientes en lista de espera para trasplantes, como resultado de los avances conseguidos con la introducción de los nuevos tratamientos de la infección por VIH-Tratamientos Antiretrovirales de Gran Actividad (TARGA).
La Comisión de expertos se constituyó hace dos años, coordinada por la Dirección General de Drogodependencias y Sida y la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT), en el que fueron representadas las unidades de infecciosos, enfermedades hepáticas y trasplantes del Hospital de Bellvitge, la Ciudad Sanitaria de la Vall d'Hebron y el Hospital ClÃnic de Barcelona.
La intervención, que dirigió el jefe de la Unidad de Transplante Hepático del Hospital de Bellvitge, Joan Figueras, se realizó con éxito. El enfermo tiene 36 años y estaba afectado de una cirrosis descompensada. Por el momento, evoluciona favorablemente.
Posteriormente se han realizado unos 100 trasplantes en pacientes VIH-1-infectados en 18 hospitales. La mediana de edad era 38 (35 a 51) años, los 80% de receptores eran masculinos, ex-usuarios de drogas (el 73%) era el factor de riesgo más común en VIH-1+. La cirrosis de VHC (el 93%) era la indicación principal para THO.
Criterios de inclusión: Los criterios eran iguales que para la población no infectada de VIH-1; no haber tenido ninguna enfermedad oportunista del estadio C, excepto tuberculosis, recuentos de CD4 >100 cel./mm3 y carga viral indetectable del RNA HIV-1 del plasma con TARGA o carga detectable presuntamente suprimida con TARGA, y ningún consumo de heroÃna o de cocaÃna en los dos últimos años y ningún abuso de alcohol para los 6 meses pasados. Las caracterÃsticas de THO y del VIH fueron recogidas usando un CRF estandardizado).
-No pueden tolerar la terapia antiretroviral.
-Poseen menos de 200 CD4/ml.
-Tienen una Carga Viral superior a 400 copias/ml.
Conclusión:
Los pacientes con cirrosis alcohólica constituyen una parte importante de los candidatos potenciales a trasplante hepático. Como norma general, estos pacientes sólo se aceptan si no existe miocardiopatÃa ni afectación grave del sistema nervioso. Además, se aconseja un perÃodo de abstinencia de consumo de alcohol superior a seis meses, aunque en ciertos casos no es obligatorio, ya que no es un buen factor predictivo de abstinencia después del trasplante. Sà son factores predictivos de recidiva alcohólica la ausencia de apoyo familiar, la situación social y laboral inestable, y el bajo grado de autoestima y motivación del paciente, sobre todo si no reconoce su alcoholismo. No obstante, el periodo de abstinencia de 6 meses es aconsejable ya que permite que mejore la función hepática, hasta el punto de que puede no necesitarse el trasplante hepático.
La infección por el virus de la hepatitis B (VHB) en fase de replicación (ADN-VHB detectable en sangre) es una contraindicación absoluta transitoria, ya que se acompaña de reinfección del injerto en casi todos los casos, y la hepatitis en el injerto suele evolucionar rápidamente a cirrosis en pocos meses. Si se negativiza el ADN antes del trasplante con lamivudina, el paciente se puede trasplantar.
La edad superior a 65 años, ya no se considera contraindicación al trasplante si el estado general del paciente es bueno, ya que si el trasplante se realiza en estadios menos avanzados de la enfermedad los resultados del trasplante son iguales a los obtenidos en pacientes más jóvenes, siendo peores si existe un deterioro importante. Por lo tanto, en los pacientes mayores de 65 años se debe indicar el trasplante en una fase más precoz de la enfermedad.
Existen problemas en el receptor, como la trombosis no tumoral de la vena porta, que complican la cirugÃa pero que no contraindican el trasplante.
En estos casos la mortalidad perioperatoria es mayor, por lo que debe realizarse el trasplante en un candidato con buen estado general.
Durante el estudio pretrasplante hay que realizar un estudio angiográfico del lecho mesentérico, para evaluar la extensión de la trombosis de la vena porta.
Incluso en caso de trombosis mesentérica extensa es posible realizar el trasplante, si existe un vaso mesentérico o vena mesentérica distal de calibre adecuado permeable, realizando la anastomosis con la vena porta mediante un injerto venoso.
MOMENTO DE INDICAR EL TRASPLANTE
Se considera que ha llegado el momento del trasplante si se cumplen las siguientes premisas: (i) la función hepática actual pronostica una peor supervivencia sin el trasplante que con él ó, (ii) si independientemente de la función hepática, existe un deterioro importante en la calidad de vida. Ambas circunstancias varÃan dependiendo de la etiologÃa y del estadio evolutivo de la enfermedad.
La evolución de la hepatopatÃa crónica de predominio parenquimatoso es impredecible, no existiendo fórmulas que permitan pronosticar la supervivencia en un paciente dado. Como regla general no está indicado el trasplante en los pacientes que no han tenido ninguna complicación mayor de la cirrosis (hemorragia digestiva por varices esofágicas, ascitis, peritonitis bacteriana espontánea (PBE), encefalopatÃa), ya que la esperanza de vida al año es mayor sin trasplante que con él.
Por el contrario, sà está indicado el trasplante en los pacientes con insuficiencia hepática crónica parenquimatosa en fase descompensada, que han tenido alguna o varias de las complicaciones mayores de la cirrosis. Como regla general, cuanto mejor es el estado general del paciente cuando se realiza el trasplante, mayor es la supervivencia durante el postoperatorio inmediato. Por ello, siempre se debe valorar la posibilidad de trasplante en todo paciente con hepatopatÃa crónica en estadio B de la clasificación de Child-Pugh, ya que la supervivencia al año sin trasplante es menor del 90%, y a los dos años es inferior a la obtenida con trasplante. Ello permite trasplantar al enfermo antes de que su estado se deteriore tanto que las posibilidades de supervivencia disminuyan.
La ascitis o el hidrotórax refractarios al tratamiento médico, la tensión arterial media inferior a 85 mmHg, y el antecedente de peritonitis bacteriana espontánea son factores de mal pronóstico en los pacientes cirróticos con ascitis, y suelen ser indicación de trasplante.
El primer episodio de hemorragia por varices esofágicas no es indicación de trasplante si la función hepática es buena (estadio A de Child- Pugh) y debe tratarse farmacológicamente. En los pacientes con función hepática buena con hemorragia por varices recurrente está indicado realizar derivación quirúrgica (preferiblemente esplenorrenal distal). Si la hemorragia tiene lugar en pacientes con función hepática deteriorada (estadios B ó C de Child-Pugh) se debe indicar el trasplante. En estos últimos pacientes si la hemorragia por varices es recurrente se debe realizar una anastomosis portosistémica intrahepática (TIPS) previa al trasplante.
Una indicación de trasplante con buen funcionalismo hepático (Child A) es la existencia de un hepatocarcinoma. Existen otras indicaciones de trasplante por deterioro de la calidad de vida, y no por deterioro del funcionalismo hepático. El prurito intratable, una complicación frecuente en las enfermedades colestásicas como la cirrosis biliar primaria, asà como la existencia de colangitis de repetición pueden ser, por sà solas, indicación de trasplante. Es mucho más dudoso la indicación de trasplante por astenia invalidante o por osteopenia grave, ya que es muy difÃcil definir el momento de indicar el trasplante.
Otra complicación menos frecuente es el sÃndrome hepatopulmonar, que también puede deteriorar la calidad de vida del paciente. El grado de urgencia para realizar el trasplante viene determinado por la esperanza de vida si el trasplante no se realiza. Los pacientes con insuficiencia hepática aguda grave y los pacientes ya trasplantados en los que el injerto fracasa durante la primera semana del trasplante tienen prioridad nacional absoluta (urgencia 0) sobre cualquier otro paciente. En España, durante el año 1998, el 10 % de los trasplantes se realizaron con grado de urgencia 0. El 18% de estos pacientes en urgencia 0 fallecieron sin poderse realizar el trasplante. El 82% restante pudo ser trasplantado, después de un tiempo medio en lista de 1.31 ± 1.12 dÃas. En el resto de los pacientes que no cumplen los criterios de urgencia 0, el trasplante se realiza de manera electiva. Ver Tabla.
Indicaciones especÃficas de trasplante
Cirrosis secundaria a infección por virus C (VHC).
Es una de las indicaciones más frecuentes de trasplante, y a menudo la causa de la cirrosis se debe conjuntamente al VHC y a daño hepático por consumo de alcohol (ver capÃtulo 47).
Cirrosis por virus de la hepatitis B (VHB).
En los pacientes con ADN viral negativo pero con HBs Ag positivo, se debe realizar profilaxis con gammaglobulina hiperinmune contra el virus B, al menos durante un año después del trasplante, ya que existen reservorios extrahepáticos del VHB, desde los que puede reinfectarse el injerto. Si existe replicación viral antes del trasplante (ADN viral detectable en sangre) se debe inhibir ésta antes del trasplante, ya que la profilaxis con gammaglobulina es ineficaz en estos casos. La replicación viral se puede inhibir con lamivudina (100mg/24 h p.o.), pero hay que procurar que el tiempo en lista de espera sea lo menor posible, para evitar la aparición de escapes por mutación viral.
Tumores hepáticos.
El hepatocarcinoma sobre hÃgado cirrótico es indicación de trasplante hepático cuando es un nódulo único con diámetro inferior a 5 centÃmetros, o cuando existen ≤ 3 nódulos próximos en el mismo lóbulo, con un diámetro cada uno menor de 3 centÃmetros. Con un tumor de estas caracterÃsticas, el porcentaje de recurrencia tras el trasplante es muy pequeño.
Insuficiencia hepática aguda grave (IHAG).
El trasplante en la IHAG tiene una elevada mortalidad precoz, debido fundamentalmente al enclavamiento cerebral por hipertensión intracraneal, pero una buena supervivencia a largo plazo, ya que la recurrencia de la enfermedad original es muy baja, incluso cuando la etiologÃa es vÃrica. En los 1485 pacientes trasplantados por IHAG en el registro europeo de trasplante hepático, la supervivencia al año y a los cinco años es del 59,9% y del 53,5%, respectivamente
No está indicado el trasplante en pacientes con IHAG que presentan encefalopatÃa hepática grado I ó II, ya que la supervivencia sin trasplante es superior al 50%. El trasplante debe indicarse cuando existe encefalopatÃa grado III o grado IV, puesto que la supervivencia esperada es inferior sin trasplante que con él.
Algunos grupos indican el trasplante hepático cuando existe encefalopatÃa (independientemente del grado) y un valor del factor V del sistema de coagulación inferior al 30% (si el paciente tiene más de 30 años) o inferior al 20% (si el paciente tiene menos de 30 años).
Cirrosis biliar primaria.
La evolución de esta enfermedad es más predecible que la de otras enfermedades. Se han diseñado modelos pronósticos que predicen con gran fiabilidad la esperanza de vida sin trasplante, siendo el factor pronóstico más importante el aumento progresivo de la bilirrubina, aunque también se evalúa la edad del paciente, presencia de edemas, albúmina y tiempo de protrombina. Se ha comprobado que los modelos pronósticos de supervivencia de la ClÃnica Mayo tienden a sobrestimar el riesgo de muerte relacionado con la hepatopatÃa y a infraestimar el riesgo de muerte en los pacientes que sangran por varices. El tratamiento con ácido ursodeoxicólico puede también dar un estadiaje erróneo. Estos problemas y lo complicado de aplicar la fórmula matemática del modelo pronóstico hace que no se aplique realmente en la clÃnica. En la practica, se debe indicar el trasplante hepático si existe hiperbilirrubinemia persistentemente mayor de 10 mg/dl ó deterioro importante en la calidad de vida, fundamentalmente por prurito intratable.
Colangitis esclerosante primaria.
Aunque existen modelos pronósticos, su utilidad en la práctica clÃnica todavÃa no está demostrada. Independientemente de la función hepática, se debe indicar el trasplante hepático cuando existan episodios repetidos de colangitis bacteriana o prurito refractario al tratamiento convencional, en ausencia de estrechez o estenosis dominante en la vÃa biliar susceptible de ser resuelta mediante tratamiento endoscópico o radiológico. Entre el 5% y el 20% de estos pacientes desarrollan colangiocarcinoma a lo largo de la evolución de la enfermedad. Actualmente se contraindica el trasplante si existe colangiocarcinoma, ya que la supervivencia es inferior al 20% a los 5 años. Los colangiocarcinomas menores de 1 cm, encontrados como hallazgo en la pieza de hepatectomÃa, no empeoran el pronóstico.
Retrasplante hepático.
Si el injerto falla de manera irreversible, independientemente de la causa, la única solución es el retrasplante. El 7% de los trasplantes realizados en España han sido retrasplantes con carácter urgente (primeros siete dÃas después del primer trasplante), por fallo primario del injerto o por trombosis de la arteria hepática, principalmente. El 4% de los trasplantes han sido retrasplantes no urgentes, principalmente por rechazo crónico (48%) y recidiva en el injerto de la enfermedad original (25%), fundamentalmente hepatitis C. En la valoración del retrasplante electivo no urgente, no hay que olvidar evaluar de nuevo al paciente, sobre todo desde el punto de vista cardiovascular, para descartar la existencia de complicaciones secundarias a hipertensión arterial, diabetes o hiperglucemia, que con frecuencia desarrollan los pacientes trasplantados.
La realización de un tercer trasplante hepático no solo conlleva problemas de tipo ético, sino también resultados muy malos (38% de supervivencia en el Registro Español de Trasplante). Si el retrasplante es electivo la supervivencia es algo mejor. En estos casos es necesario frecuentemente realizar con frecuencia procedimientos quirúrgicos no habituales, de reconstrucción vascular, a menudo con una alta mortalidad.
Indicaciones pediátricas de trasplante.
La indicación más frecuente de trasplante en este grupo de pacientes es la atresia biliar. Debido a los peores resultados del trasplante en el neonato durante las primeras ocho semanas de vida, y dada la dificultad de hallar un donante adecuado, en los pacientes con atresia biliar se debe plantear la realización de una portoenterostomÃa hepática o técnica de Kasai, que además puede ser el tratamiento definitivo en una minorÃa de casos. Si ésta no es eficaz, se debe indicar el trasplante. La mayorÃa de los niños a los que se les realiza la técnica de Kasai desarrollan cirrosis, pero a una edad más avanzada, en la que los resultados del trasplante hepático son mejores. La escasez de donaciones de tamaño adecuado ha hecho que se desarrollen técnicas de trasplante como el trasplante de segmentos hepáticos o reducidos, con mayor morbilidad, pero con resultados equiparables al trasplante convencional.
Indicaciones dudosas de trasplante en la actualidad. El trasplante hepático por metástasis hepáticas de tumores endocrinos se realiza en algunos centros, siempre y cuando la afectación tumoral hepática sea sintomática y no resecable o susceptible de otro tipo de tratamiento paliativo, se reseque el tumor primario y no existan metástasis en otras localizaciones.
El colangiocarcinoma es una mala indicación de trasplante hepático, ya que suele ser una enfermedad diseminada en el momento del diagnóstico.
La dificultad de realizar un diagnóstico de extensión fiable en el momento de la cirugÃa, hace que esta indicación de trasplante sea cada vez más cuestionada por los malos resultados (supervivencia a los 5 años inferior al 20%).
Protocolo de evaluación
Pretrasplante
A los pacientes remitidos para valorar la indicación del trasplante hepático se les aplica un protocolo de estudio a fin de descartar la existencia de contraindicaciones y establecer un doble pronóstico: el natural de la enfermedad si no se realiza el trasplante y el predecible en el caso de que éste se lleve a cabo.
Existen estudios que hay que realizar de manera especÃfica para ciertas indicaciones. En los pacientes con más de 60 años, hay que efectuar una evaluación cardiovascular exhaustiva, incluida una coronariografÃa si existen factores de riesgo cardiovascular. La diabetes mellitus no contraindica el trasplante hepático, siempre que no exista enfermedad vascular grave o nefropatÃa. En los pacientes con colangitis esclerosante se debe realizar una colonoscopia antes del trasplante para descartar enfermedad inflamatoria y la existencia de displasia. En los pacientes con trombosis vascular (vena porta o venas suprahepáticas) hay que realizar un estudio angiográfico para comprobar que es posible realizar las anastomosis vasculares.
1.- En todos los candidatos
2.-En los pacientes con tumor hepático primitivo
2.-En los pacientes con trombosis portal o con anastomosis porto-cava proximal -venografÃa del eje espleno-mesentérico-portal
3.-En los candidatos ya aceptados
Resumen
1) que la esperanza de vida sea mayor con el TH que sin él;
2) que no se disponga de otros tratamientos curativos;
3) que el TH pueda prolongar de una manera clara la vida del paciente, o mejorar su calidad de vida;
4) que no existan contraindicaciones absolutas al mismo.
Fuente: Tratamiento de las enfermedades hepáticas y biliares
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Fuente: http://www.aeeh.org/
Extraido del documento:
Consenso para el tratamiento de las hepatitis B y C
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